viernes, 8 de abril de 2016

LA FERIA DEL MUNDO.

Dimes y diretes (XIV): Pasar página                                                     

Observen con atención a alguien que está leyendo y luego vayan y cuéntenlo. Dirán que el tal personaje leía, y no afirmarán que estaba pasando páginas; entre otras cosas porque pasar páginas equivale a hojear, a pasar las hojas sin entretenerse en leer lo que hay escrito en ellas. Así que hasta ahora pasar páginas era un hacer irrelevante en la tarea de leer, que solo tenía como fin facilitar la continuidad de la lectura, por lo que no era necesario registrarlo como dato ni certificar que uno se dedicaba a esa tarea.
   Pues bien, los vaivenes y caprichos de la vida han conducido a que muchos estén ahora ocupados en pasar página, aunque no tengan intención de leer. Miren y vean cómo del rey abajo hasta el último baranda tienen el pasar página como una dedicación inaplazable, que se aplican a sí mismos, o lo proponen como encargo y recomendación a sus camaradas, adversarios y ciudadanos en general. Y ahí los tenéis pasando página sobre asuntos de corrupción generalizada, de cohechos propios e impropios, de malversación de los caudales públicos, de decisiones de gobierno desafortunadas o movidas por el engaño y la prevaricación. Y todos, a imitación suya, pasamos página tras página sobre esos asuntos torciendo la vista para no leer lo que en sus renglones torcidos hay escrito, y tapándonos la nariz para no percibir el denso olor a podrido que de allí brota.
   Pasar página es una ocupación peregrina y una vana ilusión que no mira hacia delante para conocer lo que viene a continuación, lo que depara el futuro, sino hacia atrás para ocultar o dar por buenos los malos hechos ya pasados. Así que hay días en que todo el mundo anda enfrascado en este círculo vicioso que no avanza, sino que retrocede en un pasar página que lleva a pasar otras, en una tarea que pretende olvidar el pasado en un entierro que a ellos les salva y les redime.
   Y así vamos, pasando página a todas horas para satisfacción de pocos y vergüenza de todos. Que cada vez las ocupaciones son más estrafalarias y menos explicables.